A este sitio llegué de rebote y por recordar algunas veces que había estado en la Champions Burger. Ya sabéis de sobra (porque lo he dicho en algún vídeo) que no soy muy partidario de este tipo de ferias porque al final sirven para darte un paseo, ir con amigos y dejarte la pasta. Hoy en día creo que se les ha ido bastante de madre y es muy mainstream, pero creo que está bien para conocer propuestas y plantearte ir a su restaurante si te llama la atención. Al Jenkin’s le había notado un toque a humo y un mimo extra en la carne que me obligó a buscar su local para ver cómo se defendía realmente jugando en casa. Así que cogí la cámara, me planté en la calle Orense en Madrid y crucé la puerta. Lo primero que ves es un personal super amable, unos barriles de Estrella Galicia encima de la barra y un flow americano que te mete en situación al instante.
Como siempre, me pedí la clásica, y también, como siempre, poco hecha, además de sin lechuga para que la mordida vaya siempre limpia. Podréis decir que es una manía mía, pero bajo mi punto de vista es una muy buena base de verdad sobre la que comparar un sabor puro y constante en una burger. En cuanto a carne, estamos hablando de Black Angus Prime de Estados Unidos cocinada en un horno Josper de altas prestaciones. La traducción que te puedo dar es que, cuando la pruebas, te abruma un sabor propio a carne madurada que roza el sobresaliente. El punto de cocción lo clavaron y la proporción de la carne junto con el pan era perfecta y no se salía por ningún lado. Y hablando del pan creo que tengo que daros una mala noticia, porque si bien el pan aguantó todo el tiempo sin romperse, me recordó a un pan industrial que llegó sin tostar y falto de calor. Incluso, como digo en el vídeo, se me hizo un poco bola.

No todo es malo, eh. Si hablamos de los ingredientes que acompañan a esta burger podríamos decir que tiran del carro que da gusto. Tenemos un relish de pepinillo y cebolla morada que me recuerda muchísimo al típico relish para los hot dogs que te ponen de Heinz en Estados Unidos. Cuando esto lo juntas con la Mayo Jenkins (que aporta un punto de sabor agridulce) diría que construyen una combinación adictiva que realza totalmente el sabor de la carne.
Como siempre, mínimo me como 2 burgers. Fue así como salí un poco de la base para probar la Emmy B de su Hall of Fame y no me convenció nada. Me trajeron una hamburguesa de casi dieciséis pavos con una berlina glaseada con sirope de arce. Leñe, esto a ti, como a mí cuando lo leí, te llama la atención seguro. Pues nada más lejos de la realidad: el pan estaba algo duro, con más personalidad que el de la clásica eso sí, pero se ve que los pillé en un mal día. Además, en esta Emmy la carne no me supo a nada (después de venir de la clásica, donde el sabor a carne madurada predominaba muchísimo), y tengo que decir que más que nada porque la salsa gochujang lo eclipsaba absolutamente todo sin dejar espacio para el saborazo de la carne.

En cuanto a temperatura, ensamblaje y coherencia final, me quedo con la clásica, menos es más. Si bien es verdad que el asunto del pan es una falta grave, ese sabor de la carne hecha en ese horno te da un toque extremadamente sólido y eso suma mucho. Es una hamburguesa que se defiende por sí sola utilizando solamente la carne, los toppings y la buena ejecución. Diría casi al 100% que, si cambiasen el pan y trabajasen mucho más ese proceso artesanal para obtener uno bueno, la puntuación sería bastante más alta.
Por eso, mi excel no miente y se llevan un briochito, y se lo doy porque la carne de la clásica es un auténtico escándalo. Además, los toppings acompañan con mucho rollo y realzan el sabor que tiene que brillar: el de la carne.
Tira de la clásica a 13.90€, aquí se nota el sello de la casa y el sabor a humo tan característico de su Josper.
