Mi historia (la base de todo esto)
Hola, me presento, soy Juanki y si has hecho click aquí es para saber quién está detrás de este mapa. Lo primero que tienes que saber sobre mí es que soy un auténtico friki del tema y me voy a extender un poquito.
La culpa de que esta web exista la tiene una situación que se repite bastante a menudo en mi vida. Alguien en de mis amigos de toda la vida suelta la duda de dónde ir a cenar, sale el tema de las hamburguesas y, por pura inercia, todas las cabezas giran hacia mí.
Y lo entiendo. Mis colegas saben que si buscas la palabra "hamburguesa" en mi galería de fotos, el móvil te escupe más de seiscientas imágenes. Tienen asumidísimo mi nivel de obsesión y saben que, como me den cuerda, no hay quien me calle.
Pero aquí viene lo absurdo de la historia: cuando me hacen la maldita pregunta, casi nunca sé qué contestar. Juanki, ¿cúal es tu hamburguesa favorita?
Me quedo en blanco porque me resulta imposible reducir algo tan complejo a un simple "vete a este sitio". Una hamburguesa de verdad tiene demasiados matices. Puede ser brutal porque tiene un pan amasado con mimo, por el sabor de una carne con una maduración altísima que te sabe a campo o a verraco (como me gusta decir a mi), o incluso por mil detalles invisibles que no caben en una nota rápida del 1 al 10.
Dar un solo nombre al azar me parecía injusto. Así que decidí crear este rincón. No para darte la respuesta masticada la próxima vez que me preguntes, sino para invitarte a mi cabeza y dejarte las herramientas para que decidas tú.
Pero para entender de dónde sale tanta locura, hay que rebobinar al momento exacto en el que todo me hizo click.
El detonante
De niño, mi ritual sagrado era pegarme a la tele a las ocho de la tarde para ver Crónicas Carnívoras. En mi casa las cenas entre semana eran frías (el clásico "pan y pillado" de mis padres cuando llegaban agotados de trabajar), pero a mí ver aquello me encendía algo por dentro. A escondidas y cuando se podía, le robaba a mi madre la carne picada reservada para los macarrones del día siguiente y me montaba mis propios inventos en la sartén.
El paladar fue evolucionando, pero el verdadero punto de no retorno llegó en noviembre de 2020. Una noche estaba con mis colegas en Chirivella y me dijeron de ir a probar una nueva hamburguesería en Valencia, no se me olvidará nunca, pagué 9,50€ por una burger que, literalmente, me paró el tiempo. Al morderla, sentí un sabor profundo que se quedaba agarrado al final de la boca, exactamente igual que cuando comes un buen jamón serrano. Años después supe que esa magia tenía un nombre técnico (umami), pero aquella noche solo supe que había despertado una bestia. Desde ese día, invierto mi tiempo y mi sueldo en perseguir ese sentimiento por cada rincón.
Por qué un ingeniero evalúa hamburguesas
Sobre el papel te diría que soy ingeniero de software. Pero más allá de lo que hago para pagar las facturas, me considero un curioso empedernido. Mi cabeza es un caos creativo constante, y cuando algo me apasiona de esta manera, siento la necesidad vital de ordenarlo para poder compartirlo.
Así que hice lo que mejor se me da: resolver un problema real volcando mi pasión por las burgers en un Excel. Pero todos sabemos que un Excel es un archivo frío, y la comida es pura emoción. Necesitaba un sistema que se entendiera de un simple vistazo. Pensé en la guía Michelin (una referencia que respeto profundamente) y de repente, caminando por la calle y hablando solo como un loco, la pieza encajó.
Mi novia tiene la costumbre de hablar usando diminutivos, algo que, inevitablemente, se me ha pegado y entonces mi cabeza dió con un pensamiento intrusivo, algo incluso que me pareció hasta revelador, pum: Briochitos.
Suelo huir mucho de las notas numéricas. Un "7,8" me parece una turistada que finge una precisión imposible. Aquí todo se reduce a otorgar uno, dos o tres briochitos. Visual, directo y honesto. Todo esto desemboca en el alma y el nombre de este rincón: BriocheMadurado y su forma de valorar con Briochitos
Las reglas del juego
Suelo decir que madurar es hacerte responsable de tus actos y de tus palabras. Por eso, este proyecto nace con unas líneas rojas inquebrantables:
- No acepto invitaciones.
- No hago colaboraciones pagadas.
- No vendo mi criterio por una cena gratis.
Esto no es un medio de comunicación ni una marca buscando likes. Soy solo yo. Yo viajo, yo como, yo grabo, yo edito los vídeos, yo escribo cada palabra y yo pago el servidor de esta web con mis ahorros. Sentarme a cenar mi comida favorita es mi momento de la semana, y no hay mayor libertad para mí que pagar mi cuenta para poder decirte, con total sinceridad, lo que de verdad pienso.
El camino por delante
Si entras al mapa y ves pocos locales marcados, no te decepciones. Esto es una carrera de fondo, la obra de un artesano, no una fábrica de reviews como churros. Hay creadores que suben cientos de reseñas al año (completamente respetable); yo prefiero traerte unas pocas al mes, pero prometiéndote que cada texto lleva horas de análisis, mucha calle y, sobre todo, muchísimo amor.
Si has llegado hasta aquí y no eres uno de mis colegas de toda la vida: gracias de corazón. Significa que algo de esta locura compartida te ha resonado.
La próxima vez que en tu grupo de amigos alguien suelte la dichosa pregunta de "¿cuál es la mejor hamburguesa?", ya no tendrás que quedarte en blanco. Solo diles:
"Toma, te paso el link de esta web. Decide tú mismo."